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Oretano en el exilio

Reflexiones en la distancia

De lo que fuimos y ya no somos

sábado, 29 de diciembre de 2007 23:09

Veinticuatro de Diciembre (Rum, rum rum), veinticuatro de Diciembre (rum, rum, rum), las ocho treinta a.m. ¿Dónde tomar un café?. ¿Habrá algo abierto en la plaza?. Mejor saca el coche, por si las moscas, no sea que haya que bajar a la parte de abajo, que los de la plaza se han vuelto muy señoritos.

Calle de la Fuente del Caño hacia abajo, antes Gral. Primo de Rivera, antes Pablo Iglesias, antes calle del Caño a secas, que todo, con el paso del tiempo, vuelve a su ser.
No se ve un alma y al llegar a la plaza gente saliendo de la Iglesia, mucha gente. Además gente rara, de los de la calle Santa Ana para arriba, no de la normal de ir a misa primera en un lunes, ¿qué coño pasa?. Claro, piensas, Misa de Gozos, esta noche es Nochebuena. Pero no, será Misa de Gozos, pero el personal no te cuadra.

Es el pueblo y los conoces (14.000 habitantes y además súmales 4.000 rumanos censados), no son los “elegibles”, los políticamente correctos (alcaldables, concejales, presidentes de las cooperativas, adoración nocturna, directores de bancos y demás fauna). No. Alguno hay, pero no.

¡¡¡ Claro ¡!! El estar fuera te vuelve torpe, Paco. ¡¡¡ Son los del Chichipúm ¡!!, arreglados, de fiesta, el pueblo hoy es suyo. Ves al concejal de festejos, un concejal para festejos y piensas que cuando el poder organiza los festejos, ni el poder puede llegar a más, ni los festejos a menos. Saluda a algunos y empieza a escurrir el bulto.

Y, ¿a mi qué?, os preguntáis y con razón. Me explico.

Son los cardadores. En lenguaje coloquial “Los Cardaores”. De cuando Castilla era Castilla y La Mancha era una región de Castilla, no el invento ese raro que han sacado los del A-8 (Castilla-La Mancha) revolviendo, y me viene al pelo con el tema, churras con merinas. Cuando unos cardaban la lana y otros se llevaban la fama. Cuando una región, ahora deprimida, soportaba el peso de un Imperio donde no se ponía el sol. La riqueza eran los cereales y la lana. Alimentábamos de cereales, de hombres y de impuestos el sueño imperial.

Un gremio, el de los Cardadores. Una familia, los Simones, larga, larga, larga. Posiblemente de origen judío. El apellido, en una sociedad clasista y más clasista aún en un pueblo viejo, marca.
Si hablas con ellos te dicen que esto viene de cuando reinaba Carolo. Condiciones, llamarse Simón de primer apellido y ser hombre. Si tu madre era Simón, la has cagado macho, tu a acompañar.
Dentro de la familia, como en todas, a unos les ha ido bien, a otros mal. Pero ese día, el 24 de diciembre (Rum, rum, rum), es suyo y al que le moleste, la tradición manda, que se joda. A uno de ellos, la lana quedó atrás, como tantas otras cosas, le costó Dios y ayuda que llegara el varón:

– Paco, esto no se puede perder, cuatro chicas y a la quinta fue la vencida. Y a ti, ¿Cómo te va?

– Bien, por Valencia ando –Contestas- Ayer os dieron, ¿no?

– Calla, que no terminamos de despegar, el árbitro nos birló el partido, nos expulsó a dos -Responde, es del Atleti (de Madrid, claro ¿o es que hay otro?), hay cosas que marcan


– Pues venga, Valín, que se os de bien el día. –Te despides.

Te pasas al bar de la plaza y los observas, ya se están organizando. Los hombres delante, Simón de primer apellido evidentemente, con su tambor . Las mujeres y los niños detrás que, a fin de cuentas, esto no es un naufragio. Y chichipúm, chichipúm, chichipúm.

A recorrer el pueblo, la calle es suya. Bares, casas, vino, chorizos y tambor. Todo el día, dale que dale.

– Manolo, buenos días, ponme un cortado con la leche fría.

– ¿Qué? ¿De vuelta a ver a la familia?

– Si, llegamos anoche. Macho, estos siguen, ¿Eh?

– ¿Estos? Ya te digo, no hay quien pueda con ellos.

Te tomas el café, matas la mañana, ves a la familia y a las dos a por el aperitivo. La botella de vino y el sifón.

- ¿Dónde nos vemos?

- En el Bar Castillo a mediodía.

Y cuando subes por la calle Castillo, antes José Antonio Primo de Rivera, antes Lenin, antes Cánovas del Castillo, antes calle del Castillo, todo vuelve a su ser, tiempo al tiempo, de camino al bar de siempre, oyes el chichipúm familiar.

Son las dos y todavía no han parado, y lo que te rondaré morena. Van calle arriba, un pelotón, chichipúm, chichipúm, chichipúm. Es adictivo, engancha.

– Manolo (¿por qué en mi pueblo más de la mitad de los camareros se llaman Manolo?, ¿Irá con el oficio?) Danos una botella y un sifón.

– Voy. –Contesta y te hace la pregunta que llevas oyendo toda la mañana- ¿Qué? ¿De vuelta a ver a la familia?

– Oye, danos del de la Cooperativa, de este no –Dices mirando el vino.

– ¿De la Cooperativa?. Voy a mirar a ver si han dejado algo los del chichipúm, que me lo han apurado.

– No jodas. ¿Te has quedado sin vino? –Preguntas sabiendo ya la respuesta.

– Sin joder se hizo el trato. El de la Cooperativa se lo han llevado puesto. Con un par. Yo no sé como aguantan. ¡¡¡ qué tíos ¡¡¡ -Exclama

Vas a comer con la familia, un café con los amigos, la copa, la tarde se alarga, anochece, ya se pone el sol, no como antes, como cuando los cardaores cardaban y otros se llevaban la fama, cuando Castilla era Castilla y surtíamos de trigo y de hombres al Imperio y al salir de otro bar, siempre es un bar, ves al concejal de festejos, tu compi de pupitre en el Instituto y claro, hay que saludar.

- ¡¡¡ Eh ¡¡¡ Joseato, ¿Dónde vas tan deprisa? –Dices alzando la mano

- Hola, Paco. ¿Qué? ¿De vuelta a ver a la familia? -Responde
- Si, claro. ¿Qué tal todo?

- Bien. Voy para casa que mi mujer me crucifica –Responde

- ¿Y eso?

- Pues que me han invitado los “cardaores” a su comida, cómo soy el concejal de festejos y tradiciones populares, ya sabes, y he podido desuncir ahora. Desde las dos y media. Que marcha tienen. Y con el jodío chichipúm ese. Te llevan como el flautista de Hamelin. Ahora lo entiendo. –Contesta riendo


- Venga, pues nada. Recuerdos

- Igualmente, nos vemos.

Y comentas a los amigos que esto se acaba, que no aguantaran el paso del tiempo, que los tiempos cambian, que eso de que las mujeres no …, que no es políticamente correcto, que vendrá algún gilipollas a decir que “¿que pasa con la cuota?” y que les queda un asalto a los del chichipúm. Que pasará como con los pescadores del Palmar en Valencia
Y el que sigue en el pueblo, al pié del cañón, ese pueblo viejo, con su clasismo viejo, con sus tradiciones viejas te mira de arriba abajo, con las manos en los bolsillos y el pito encendido en la boca, como no si no diera crédito a lo que dices. Le da una chascá al cigarrillo y te dice:

- Mira, Paco. No sé lo que pasará en Valencia. Pero a estos no les joden la fiesta. Te lo digo yo. Me dijo Valín el otro día, que su mujer y las cuatro hijas mayores tocan el tambor. Sin problemas. Pero en su casa. Pero que el día 24 de Diciembre (Rum, rum, rum) y en la calle, nastic de plastic. Ese día, él y su hijo. Y que si no les gusta tienen dos caminos, enfadarse o no enfadarse y si no se enfadan bien, y si se enfadan tienen doble trabajo, enfadarse y desenfadarse. Y es lo que hay.

Y claro, tu, te lo puedes creer o no. Pero ya sabes. Tienes dos caminos.

En fin, cosas de pueblo, de tu pueblo, del que surtía de pan y hombres al Imperio. Ora tiempo, ora mores. Y te despides de los amigos, mañana nos vemos, sí, en el Castillo.

Y te vas para abajo, ahora toca hacia abajo, a casa de tu padre, ¿es que hay otra?, por la calle de la Tercia, antes Calvo Sotelo, antes de la II República Española, antes de la Tercia. Todo vuelve a su ser.

Pasó el General Primo de Rivera, su hijo José Antonio, Lenin y Calvo Sotelo, Cánovas del Castillo y Pablo Iglesias. Pasó el Imperio, se puso el sol, el campo vive gracias a la PAC. En el Pósito del Emperador, con su escudo con su águila bicéfala, ya no se llena de trigo para alimentar a los hombres que mandábamos a Flandes, a Italia o a hacer que el Turco levantara el sitio de Viena, ahora hay una exposición de Christmas (qué palabro tan feo, Dios) navideños. Todo ha cambiado.

¿Todo?. No, todo no. Han sobrevivido, siguen ahí tapados, escondidos, sin hacer ruido.
Y el 24 de diciembre (Rum, rum, rum) salen a la calle. Los hombres delante, las mujeres y los niños detrás, que esto no es un naufragio.

Y recorren el pueblo, ese pueblo viejo que, cuando Castilla era Castilla, mandaba hombres y trigo para sostener un Imperio donde no se ponía el sol.
Son ellos, los cardaores, los Simones, los que cardaban la lana para que otros se llevaran la fama. Que Dios, si es que existe, los guarde.
Feliz año nuevo.

http://campodecriptana.cuadernosciudadanos.net/Orisos/39693
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Comentarios

  • Me podré equivocar, pero creo que eres el viejo portavoz de CDS en el pueblo.

    Tu forma de escribir, al menos, es la misma.

    Quizá me equivoque pero tu manera de escribir me recuerda a los textos que dicho portavoz incluia en el programa de feria. Cuando ponia a todo el mundo verde.

    Fernando de los Ríos Urruti - 12/01, 11:28
    http://campodecriptana.cuadernosciudadanos.net/Fernando_de_los_Rios_Urruti
  • Perdón me equivoco.
    Me refería al portavoz de CDS de Alcázar y ya e podido averiguar que me equivocaba.

    Fernando de los Ríos Urruti - 13/01, 09:45
  • Perdona, ni soy portavoz, ni soy del CDS. Viejo si. Medio siglo a las costillas. Pero, ¿tú has leído lo que escribí?. ¿He puesto verde a alguien?
    Así va la Intitución Libre de Enseñanza.

    Orisos - 14/01, 22:26

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